No quiero volver a trabajar!


No sé si es que Emilio cumplió cuatro años hace unas seis semanas o soy yo que cumplí cuarenta hace dos meses, pero veo cada día como su personalidad va forjándose y va convirtiéndose en un niño grande que decide, influye y propone, y yo voy sintiéndome culpable de no poder estar más y mejor tiempo con él.

Sin duda ha sido el mejor regalo que nos hemos dado, él celebró el lunes cuando le dije que tendríamos varios “días de chicos” -el espacio que nos volvemos de la misma edad y disfrutamos de manera horizontal- y sólo atinó a abrazarme y expresarme lo feliz que era por quedarme con él y dejar el trabajo para poder vivir lo cotidiano, lo simple, lo que parece inadvertido, pero sobre todo para regalarnos tiempo juntos y sentir que al menos se me pasa un poco la sensación de culpa.

Todo hicimos, desde irnos en taxi a un mercado a desayunar, acompañarlo a sus “clases” de fútbol en el parque, ir a verlo entrenar Tennis y que me presente a su Profe y compañeros, a caminar, a pasear al perro, a cortarle el pelo, a comprar ingredientes y preparar -2 días seguidos- pizza, la misma que él me hizo creer que le encanta pero me di cuenta luego que él me estaba celebrando a mí y casi en un cambio de roles, él me estaba engriendo haciéndome disfrutar mi pasión por la cocina, aún cuando a él la pizza no le gusta, se comió un pedazo el 1er día y nada más, al segundo ni la probó, pero disfrutamos compartir el tránsito de hacerla desde la masa, sin importar el objetivo de comer pizza. Vimos fútbol, nos bañamos juntos prácticamente todos los días, le lave los dientes, leímos cuentos, almorzamos juntos, nos escapábamos solos sin ninguna chica -ni mamá, ni nana-, fue al baño en cada restaurante y justo en medio del almuerzo, nos peleamos, nos reímos, pusimos música, él puso música, descubrió la música de Gepe, hicimos vídeos tontos, dormimos hasta las 11am, nos acostamos a las 12pm, comió salchipapas del Enano, dibujamos, bueno y un largo etcétera de sonrisas y miradas cómplices de los momentos que compartimos.

En resumen, hice todo eso que un papá inmerso en la dinámica capitalista deja de hacer con quien es su principal jefe: la familia.

Será que son las casi 2 am del lunes en el cual debo de regresar a mi vida profesional y la ansiedad que me ha estado persiguiendo estos días cuando me daba cuenta que se terminaban estos días, pero lo único que creo saber es que no quiero volver a trabajar en la tiranía del ejecutivo ocupado sin espacio para la familia, en las reuniones a la hora de almuerzo cuando podría ir a ver a mi hijo al nido y poner música y comer papas fritas, en las mañanas apuradas sin poder ir a dejarlo al nido porque decidí quedarme a revisar temas en la madrugada, en las tardes de no poder ir a verlo jugar Tennis mientras tengo una reunión improductiva.

He decidido dejar de ser culpable por trabajar en el tiempo que no agrega valor y en lo que no me hace feliz. He decidido renunciar a la procrastinación y aumentar mi productividad paternal, porque Emilio se acordará de estos momentos simples, me reconocerá lo vivido y jamás se enterará de los buenos negocios que cerré o que cuanto hice crecer mis resultados corporativos cuando mi ausencia era lo único que crecía YoY.

A ver si me merezco un aumento del salario emocional que es lo único que tengo en gestión, y que mi jefe Emilio este feliz con mi rol! 

Hasta las próximas vacaciones!

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5 pensamientos en “No quiero volver a trabajar!

  1. Excelente articulo.
    Te felicito y gracias por compartir lo importante que es disfrutar con la familia. Muy seguro de lo orgulloso que se debe sentir Emilio de todas estas nuevas vivencias.
    Disfruta de muchos años de plenitud y salud.
    Un abrazo !

  2. Me encantó! Nunca es tarde para darnos cuenta que darle tiempo a la familia o a los amigos es darnos tiempo a nosotros, para compartir con la gente que nos ama y que amamos. El trabajo también nos debe permitir desarrollar esta parte.

  3. Particularmente pase 25 años de mi vida trabajando muy fuerte, gracias a Dios con muy buenos resultados laborales y familiares, al menos eso lo siento….. Hoy, tengo la oportunidad de pasar mas tiempo con mis hijos (18 y 15 años) y lo único que te puedo decir es que son momentos maravillosos e inexplicables pero siento que llegó en el momento que tenia que llegar….

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